!oy yos isA¡

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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Matices.


Noviembre ha llegado.
Una gama que va desde el amarillo mostaza al marrón cascado, viejo, cubre con hojas las aceras y esquinas de los alrededores frondosos del centro de la ciudad. Allá donde la vida es ficticia; donde se está de paso.
En casa se bebe mucho caffè. Tenemos un total de tres cafeteras, de una, dos, y la de cuatro tazas. Esa sólo la utilizo yo, para los italianos es inútil y exagerada. El caffè se bebe de un sorbo y en taza pequeña.
En casa se bebe tanto caffè que aveces las tres cafeteras están indispuestas, y quien quería tomarlo refunfuña.
D. no sabía cómo se llamaba ese artilugio que nosotros utilizábamos para hacer caffè. Cuando le tocó limpiarlas por primera vez, porque el fregado era tarea suya, fue divertidisísimo. 

No sabía cómo tratar con ella, cómo tocarla, cómo manejarla...cómo interactuar. 
Y yo estuve allí con él; compartiendo aquel momento ridículo para él, y tan tierno para mí.
Su cara era la de un niño que toca una mujer por primera vez. Las puertas del mundo del descubrir estaban de par en par.
D. es verdaderamente genial.

"A."

martes, 22 de noviembre de 2011

Io vivo nella casa delle cravate.

Eran las 20:15 horas de este sábado pasado, y hacía un frío de enrojecer narices. Había ya salido del centro storico della città, y a partir de ahí todo está un poco más oscuro y mis ganas de llegar a casa crecen. Ligeramente, no quiero exagerar, pero generalmente lo vivo así.
No sé por qué, de repente me dio por mirar a mi izquierda. Había unos contenedores fijos, que cada día están allí, pero entonces había algo que llamaba especialmente.
Bah, sólo era una bolsa de papel color ocre oscuro, o marrón claro; esas con las que en las películas americanas se hacen compras gigantescas y yo siempre me pregunto si serán realmente tan resistentes. En fin, era una de esas características pero muy pero que muy grande, y con sus dos asas. 
Estaba rota, y una avalancha de un no sé qué caía suavemente. Yo, más que curiosa, me decidí a meter mano. Todo esto pasó en unos díez segundos, pero pasó, creo que sabes de qué habló.
Eran unas treinta corbatas, y una decena de pajaritas. De todos tipos y colores, tejidos y formas. Las pajaritas, de lo más atrevidas; y las corbatas formaban colecciones enteras de ejemplares diversos y familias al completo. Como la de las corbatas de punto, con todos sus miembros "calcaos", idénticos, pero de diferente color.
Pensé que un señor anciano, adinerado, y elegante había muerto, y querían desprenderse de sus pertenencias consideradas insignificantes. 
Pero después me acuse de pensamiento frío, ¡las cosas de los muertos no se tiran!
Así que intuyo que el dueño de éstas se haya cansado de llevar una vida trajeada. Creo se haya cansado de lo que antes era su armadura. Y ahora supone un gatillo. 
Que le apretaba una pronunciada nuez, y no le dejaba respirar. 
Por fin se había desnudado, y había tirado sus zapatos viejos.

"A."

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Malos modales.

                                 Me fui sin avisar,

                                                 
                                  pero NO para NO volver.

                                                    "A."

viernes, 3 de junio de 2011

Where is my mind?

del latín Casualis




El mundo gira en torno a casualidades. 


¡Me encantan las casualidades!


Siempre he creído en ellas, pero desde hace tiempo que me regalan demasiados momentos Memento.
Se trata de una historia que no tuvo un principio ni quiero destinarle un fin, pero dicen que las palabras se las lleva el viento y el recuerdo humano es frágil y defectuoso (o al menos el mío).


Puede vivirse de casualidades.


El año pasado me encontré tantos clips tirados en el suelo que pude hacerme un colgante tan largo tan largo que acabó tocando mis pies. Sospechar que alguien se dedicaba a dejarme pistas, que simulaban una nueva versión de la historia de Garbancito y sus migas, era descabellado; pero todavía lo era más encontrarlos allá donde fuera, en lugares recónditos donde sólo yo los veía.
Sólo yo.


Delinearon mi camino gestionando la kinestesia de mi cuerpo y mente. Parecía tratarse de tener una ruta ya hecha, predestinada. Quizás se ocupaban de hacerme ver aquello que no podía perderme; o de arrancarme una sonrisa a la vez que me agachaba a recoger uno más; o simplemente formarían parte de mi gran aventura. 
Por sus espontáneas y repetidas apariciones cogí por costumbre asomar la cabeza allá donde fuera. Me convirtieron en curiosa y, por primera vez, coleccionista. “La coleccionista de clips”, así me gustaría que algunos ciertos de los que conocen la historia me recordasen.


Unos pueden reconocerse gracias a casualidades. 
Quién no se ha cruzado con las mismas personas exactamente en el mismo punto de la jornada en el que cada día los caminos se cruzan.


Otros pueden llegarse a conocer a base de casualidades. 


Unos pueden atraerse a raíz de casualidades. Pueden nutrirse de casualidades, retroalimentarse de casualidades, endulzarse cada día el paladar sólo con casualidades.


Unos pueden enloquecerse de casualidades. 


Se puede desear salvajemente debido a las casualidades. Obsesionarse a causa de casualidades. 
Enamorarse de y por las casualidades.


Pero cuando la casualidad se esfuma entonces el tiempo se ralentiza, tanto tanto que quién sabe por qué sientes seguir viviéndola y reviviéndola una y otra vez. Como si por recordarla acentuases más la posibilidad de que vuelva a pasar.

Las casualidades son maravillosas; son naturalidad, espontaneidad, transparencia. Desnudez.

Las casualidades son infravaloradas y desmentidas por todo aquel a quien preguntes. Pero quién no ha soñado de casualidades; quién no ha volado de casualidades;
quién no las añorará cuando no puedan darse.  

"A."

jueves, 7 de abril de 2011

A-simetría.

Entre tu cuarto y el mío.
Entre la línea devastadora,
la cuerda tirante,
el más mínimo hilo de voz.

La simetría no existe.

El equilibrio tampoco lo creo.

"La imperfección es sexy."
 




A-simetría.

Entre tu cuarto y el mío.
Entre la línea devastadora,
la cuerda tirante,
el más mínimo hilo de voz.

La simetría no existe.

El equilibrio tampoco lo creo.

"La imperfección es sexy."

  idénticas fotos. multifuncionalidad fatal.



"A."



viernes, 18 de marzo de 2011

Taradaporelmar




Era muy muy muy pronto, ayer por la mañana.
Pero doña alAlba la Tempranera (así imagino que la llamarán) desgajaba la soledad matutina de la neblosa Concha.

Amo a esta TARADAPORELMAR.

"A."